martes, 13 de marzo de 2012

PONGALE CUIDADO!!! Hepatitis C: Grave y Silenciosa

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La letra que acompaña a esta enfermedad marca una gran diferencia. La hepatitis A es muy diferente de la B o de la C. Lo que tienen en común es que todas implican una inflamación del hígado.



Por: Pilar Ortiz de Pérez | REVISTA VISTAZO*

Casi cuatro millones de personas en el mundo la contraen cada año, sin embargo el conocimiento de la hepatitis C es bajo. Pocos saben de qué se trata. Más aún, entre el 65 y el 75 por ciento de las personas afectadas no sabe que lo está.
La letra que acompaña a esta enfermedad marca una gran diferencia. La hepatitis A es muy diferente de la B o de la C. Lo que tienen en común es que todas implican una inflamación del hígado. Aunque esta última es la menos conocida, puede ocasionar graves complicaciones.

La hepatitis A es la que se adquiere al consumir agua o alimentos infectados. Para evitar contraerla es necesario extremar las medidas de higiene antes de consumir frutas, verduras, mariscos y pescados, aunque también puede transmitirla una persona infectada a otra. La hepatitis B se transmite a través de la sangre y fluidos corporales, por lo que la mayor parte de los contagios se dan por relaciones sexuales.

Diez millones de personas en Latinoamérica tienen hepatitis C, una enfermedad que puede estar latente y sin mostrar síntomas por muchos años. El problema es que durante este tiempo alrededor de un 80 por ciento de los pacientes infectados desarrollan la enfermedad crónica que puede causar daño severo en el hígado como cirrosis y cáncer.

”La manera en que se contagia es por contacto con la sangre de una persona infectada, puede ser vía transfusiones, tatuajes, piercings, por pinchazos accidentales con inyecciones con sangre de pacientes infectados en el caso de trabajadores de salud, por compartir implementos como máquinas de afeitar o cepillos de dientes o al recibir procedimientos médicos que requieren uso de instrumental que entra en contacto con la sangre y no es desinfectado correctamente.
 
 
Hepatitis C: Grave y Silenciosa Los estudios indican que una de las formas más comunes de contagio ocurre al compartir agujas intravenosas para consumir drogas y que solo un uno por ciento de los contagios tiene lugar por relaciones sexuales”, señala el doctor Luis Balart, jefe del Departamento de Gastroenterología y Hepatología de la Escuela de Medicina de la Universidad Tulane en Nueva Orleans, durante su exposición en el Massachusetts Institute of Technology, MIT, durante el seminario organizado por el Instituto de las Américas y Merck Sharp & Dohme.

Los síntomas no son muy específicos, uno de ellos es la sensación de cansancio de la que se queja la mayoría de pacientes que visitan a un médico, la irritabilidad y los dolores de cabeza también pueden aparecer con la enfermedad pero comúnmente se asocian con estrés.

Muchos pacientes son diagnosticados por hallazgo incidental. En palabras simples, cuando el paciente va al médico por otro asunto y al hacerse un examen de sangre, salen elevadas las transaminasas (enzimas hepáticas). ”Usualmente ante este resultado se le aconseja al paciente dieta y no consumir alcohol durante tres meses, regresa con los nuevos resultados y los valores continúan elevados.
 
 
Es ahí cuando se lo envía a un especialista quien diagnostica la hepatitis C”, indica el doctor Balart y añade que inclusive después del diagnóstico menos del dos por ciento de los 170 millones de personas infectadas en el mundo recibe tratamiento, en algunos casos porque al no existir síntomas, los pacientes no se sienten enfermos y no creen necesitar la terapia. En otros casos, porque los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden ser fuertes por lo que dejan de ser consumidos y en otros, simplemente por costos.

Las medicinas actualmente aprobadas por el FDA, el organismo oficial de control de medicamentos en Estados Unidos, son muy potentes y se llaman Direct Anti Viral porque actúan directamente en la zona donde el virus se copia, interfiriendo en el proceso de replicación. La mayor o menor efectividad de la curación se debe al genotipo al que pertenezca el virus. Los genotipos 2 y 3 son los más fáciles de tratar, pero el genotipo 1 es el más común en Latinoamérica y en todo el hemisferio occidental.

Hasta hace pocas décadas, esta enfermedad se conocía como hepatitis no A no B, porque no se entendía muy bien su funcionamiento, hoy se conoce que este virus ataca al paciente entrando por la membrana de su célula hepática, modifica su RNA y se copia usando el mecanismo de la célula normal. ”Es como poner una página en una copiadora, marcar 1.000 copias y aplastar el botón varias veces, en cuatro horas el virus ya se habrá multiplicado miles y millones de veces y estará siendo lanzado al torrente sanguíneo.
 
 
Así llega a otros tejidos y los contamina, por eso es que cuando se trató de combatir la enfermedad avanzada a través de trasplantes de hígado, se observó que el virus reaparecía, era porque ya se había alojado en otros órganos”, señala Balart quien es muy optimista sobre el avance de la farmacología en este campo. ”Hoy se está logrando curar a un 65 por ciento de los pacientes, en cinco años se espera que los porcentajes de curación lleguen a un 90 o 100 por ciento”.
 
 
 
 
 

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